Sistema de sofás Curt
El sofá modular flexible
¿Por qué decidirse, si hay un sofá que no se decide? Curt es un sofá modular en el sentido más literal: una única forma de módulo, una correa como unión — y a partir de ahí, todo lo que quieras llamar sofá. Del puf al dos plazas y de ahí al conjunto entero, Curt crece, se reduce y cambia contigo. Fabricado en la UE, con un sistema de correas desarrollado para él — y probablemente el sofá modular más sencillo que existe.
Muchos sofás se llaman modulares porque al comprarlos puedes elegir una vez entre chaise longue a la izquierda o a la derecha. Los módulos de verdad hacen más: se reordenan, se amplían y se reducen en cualquier momento — sin herramientas, sin volver a comprar, sin renuncias. Con esa vara medimos a Curt. Cada módulo combina con cualquier otro, cada configuración es reversible, y los módulos que compres hoy seguirán encajando en tu sofá dentro de diez años. Modular, en Curt, no significa «variante A o B», sino: decides tú. Y las veces que quieras.
Cuesta creerlo, pero es así: toda la variedad de Curt nace de una única forma de módulo. Un prisma de 68 × 68 cm con 34 cm de altura de asiento — por sí solo, un puf cómodo. Solo al combinarlo enseña lo que lleva dentro: tumbado, superficie de asiento; de canto, respaldo o reposabrazos. Cada módulo tiene 16 trabillas de conexión ocultas que solo se ven cuando hacen falta. Así de simple, así de infinito.
No es una unión para toda la vida — y de eso se trata. La correa de Curt es una cinta ajustable con dos ganchos de aluminio que une y separa módulos en segundos. Se engancha en las trabillas de conexión: tres en cada lateral del módulo, cuatro en el respaldo. Sin mecanismos que se aflojen, sin tornillos, sin herramientas. Cuando te cansas de una configuración, sueltas el gancho y buscas otra. Así se ata Curt una y otra y otra vez.
A eso se suma la funda: dos rectángulos en forma de U, unidos por una cremallera continua. Desenfundable, divisible, combinable — de un módulo rojo y otro azul salen dos rojiazules. Y como cada funda va a la tintorería por separado, el sofá sigue impecable años después.
Cuesta creerlo, pero es así. Toda esta variedad infinita nace de una única forma de módulo: un prisma de base cuadrada cuya altura equivale a la mitad del lado. Más 16 trabillas de conexión ocultas que solo se ven cuando hacen falta. Así de simple, así de infinito.
No es una unión para toda la vida. Los compromisos breves ya son habituales también en los sofás. Cuando te cansas de uno, sueltas el gancho y buscas otra configuración. Una cinta ajustable con dos ganchos sencillos: esa es la correa de Curt. Más tres trabillas en cada lateral del módulo y cuatro en el respaldo para engancharla. Así de rápido se ata Curt una y otra y otra vez.
La funda de Curt también es poco corriente. Dos rectángulos en forma de U que se unen y se separan mediante una cremallera continua. Desenfundable, intercambiable, divisible, combinable. De un módulo rojo y otro azul salen dos módulos rojiazules.
Y como la vida mancha, Curt se lo toma con calma. Las fundas se quitan en un momento y vuelven de la tintorería como nuevas. Un sofá modular que no solo se adapta, sino que crece contigo — y sigue impecable.
Un sofá modular se compone de módulos individuales que se combinan en distintas formas: desde una plaza hasta un gran conjunto de sofás. Curt utiliza para ello un único tipo de módulo, que combinas como quieras. Así montas tu sofá exactamente a la medida de tu espacio.
Los módulos se unen con correas ajustables que se enganchan con dos ganchos de aluminio en las trabillas del módulo, sin ninguna herramienta.
Sí. Sueltas las correas, recolocas los módulos y los vuelves a unir, cuando quieras y sin herramientas. Tu sofá modular gana plazas más adelante, si las necesitas.
Depende del número de módulos: el set de 9 módulos incluye, por ejemplo, 22 correas. No necesitas todas en cada montaje: cuántas usas depende de tu configuración.
Curt está disponible en cuatro telas: Jet, Barcelona (terciopelo), Dama (lana reciclada) y Sera (lana). Cada tela viene en varios colores.
Sí. El sofá modular tiene una funda de dos piezas con cremallera continua que se retira por completo: práctico para airearla, limpiarla por zonas o cambiarla más adelante.
Sí. Montas Curt en formato estrecho con pocos módulos y lo amplías más adelante, cuando tengas más sitio. Eso hace al sofá modular especialmente flexible en espacios pequeños.
Curt llega en paquetes: cada módulo embalado por separado, en un formato manejable que pasa por cualquier escalera y por la puerta más estrecha. El montaje lo haces tú en pocos minutos, sin herramientas. El plazo de entrega figura en cada set.
También para proyectos: mobiliario contract para hoteles y oficinas.